viernes, 5 de octubre de 2018

La República por la que luchan los comunistas


«Nuestros enemigos utilizan también en su propaganda el estribillo de que el Partido Socialista y el Partido Comunista, los obreros en general, son enemigos, no sólo de la monarquía, sino también de la República. Es una mentira más. Nosotros no somos enemigos de la República; nosotros, aunque seamos partidarios de la dictadura del proletariado, defendemos a la República. Pero una República que dé al pueblo todo lo que el pueblo necesita. Hay en el mundo una República –¿para qué hablar en teoría?– que ha hecho ya lo que aquí pedimos, que ha puesto en práctica todo lo que nosotros queremos y necesitamos, que ha hecho de un pueblo analfabeto, de un pueblo atrasado, de un pueblo sin industria básica, de un pueblo pobre –a pesar de sus grandes riquezas naturales–, de un pueblo que era, si cabe, tan atrasado como España, la verdadera República de trabajadores –no de «todas clases» como la nuestra–, que ha hecho de esta República la patria del proletariado del mundo entero. ¿Por qué no seguir su ejemplo? Esa sí que es una República de la cual se puede enorgullecer el pueblo. Un pueblo inculto, sin industria fundamental, con un ejército que los zares habían adiestrado para las derrotas, se ha convertido en el primer país del mundo en cuanto a cultura –porque la cultura de los obreros de la Unión Soviética está por encima de la de todos los demás países; ha pasado a ser el segundo país industrial del mundo el primero de Europa, y dentro de poco será también el primero del mundo; ha dado el bienestar a los campesinos, y hoy tiene un ejército, el glorioso Ejército Rojo, que se hace respetar por el mundo entero». (José Díaz; La España revolucionaria; Discurso pronunciado en el Salón Guerrero, de Madrid, 9 de febrero de 1936) 

jueves, 4 de octubre de 2018

La política socialimperialista de los gobernantes chinos no es casual, es un reflejo de su política opresiva y explotadora en el interior; Equipo de Bitácora (M-L), 2018


«Los revisionistas como Shuterland que santifican las relaciones de los países latinoamericanos con el socialimperialismo chino cometen un crimen contra los pueblos en dos direcciones: sencillamente no ver la política imperialista de China en el exterior significa no ver su política burguesa, opresiva y explotadora en el interior. De hecho, cuando Shuterland da entrevistas a las televisiones chinas y habla de todo pero guarda silencio sobre el régimen chino demuestra que tipo de «marxista» es.

Una política exterior burguesa no puede existir sin una política interior burguesa y viceversa. Largo tiempo llevan propagándose ideas peregrinas entre los revisionista de diversos partidos que reconocen que quizás sus partidos tienen una política errada apoyando a teorías, figuras y movimientos revisionistas del exterior, pero nos dicen, que eso no significa que tengan una política interior revisionista, que su programa y su línea interna está sana. Esto es un fraude, porque si una dirección no ha sido capaz de identificar en la política internacional las desviaciones de un movimiento, y lo apoya, esa misma carencia de formación u oportunismo les hará fracasar a la hora de plantear las etapas, tareas y aliados de la revolución en el interior. Por tanto no se puede tener durante mucho tiempo una línea exterior revisionista sin que afecte a la interna y viceversa, o se rectifica o llegado el momento el revisionismo inunda toda la línea en general.

Para dejar claro que China está tomada por la vieja y nueva burguesía, traigamos algunos datos:

«A finales de 2008 en China había casi 300.000 personas con una fortuna superior a los 10 millones de yuanes –1,46 millones de dólares, 1,11 millones de euros–, según el reciente Informe de Patrimonios Privados, publicado por el Banco Comercial de China. A pesar de la crisis económica y financiera mundial, el documento asegura que los millonarios chinos aumentarán de manera «relativamente estable», alrededor del 6 por ciento, hasta alcanzar las 320.000 personas a finales de este año. Asimismo, el número de personas con una fortuna superior a los 100 millones de yuanes –14,6 millones de dólares, 11,1 millones de euros– también roza los 10.000 ciudadanos. En total, el capital acumulado de los millonarios chinos sumaba 8,8 billones de yuanes –1,27 billones de dólares, 980.000 millones de euros–, una cifra equivalente al 29 por ciento del PIB total de China. Por ciudades, la provincia sureña de Cantón –basada en las industrias para la exportación y muy afectada por la crisis mundial– con 46.000 ricos y las metrópolis de Shanghái y Pekín, con 20.000 personas cada una, lideran las zonas con más millonarios». (Agencia EFE; China roza los 300.000 millonarios, según el informe del Banco Comercial, 10 de abril de 2009)

El socialimperialismo chino es sin duda uno de los que mayor productividad saca a su mano de obra barata, eso que la economía burguesa cubre bajo el manto de eufemismos de «competitividad» y «disciplina laboral»:

«Según Word Competitiveness Yearbook de 2003, China tiene una de las manos de obra industriales más competitiva del mundo, el costo por dólar de producción a 0,32 $, en comparación con el 0,43 $ de la India y Brasil o el 0,51$ de Canadá». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007)

miércoles, 3 de octubre de 2018

El partido o individuo que oculta los errores y ve la autocrítica como un signo de debilidad


«La autocrítica es indicio de fuerza, y no de debilidad de nuestro Partido. Sólo un partido fuerte, arraigado en la vida y que marcha hacia la victoria, se puede permitir la crítica implacable de sus propios defectos que nuestro Partido ha hecho y hará siempre ante los ojos de todo el pueblo. El partido que oculta la verdad al pueblo, que teme la luz y la crítica, no es un partido, sino un hatajo de embusteros condenados a hundirse. Los señores burgueses nos miden con su propio rasero. Temen la luz y ocultan celosamente la verdad al pueblo, encubriendo sus defectos con un rótulo de aparente bonanza. Y piensan que nosotros, los comunistas, también debemos de ocultar la verdad al pueblo. Ellos temen la luz, porque sería suficiente que admitiesen una autocrítica más o menos seria, una crítica de sus propios defectos, más o menos libre, para que del régimen burgués no quedase piedra sobre piedra. Y piensan que si nosotros, los comunistas, toleramos la autocrítica, eso es indicio de que estamos cercados y debatiéndonos en el aire. Los honorables burgueses y socialdemócratas nos miden con su propio rasero. Sólo los partidos que van siendo cosa del pasado y están condenados a hundirse, pueden temer la luz y la crítica. Nosotros no tememos ni lo uno ni lo otro, y no lo tememos porque somos un partido ascendente, que marcha hacia la victoria. Por eso, la autocrítica que se viene practicando desde hace ya unos meses es indicio de la fuerza ingente de nuestro Partido, y no de debilidad, un medio para su fortalecimiento, y no para su descomposición». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Los resultados de los trabajos de la XIVº Conferencia del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 1925)

martes, 2 de octubre de 2018

Diferencias entre el matrimonio burgués y proletario según Bebel


«Pero los males conyugales van a más, y la corrupción del matrimonio aumenta en la medida que se agudiza la lucha por la existencia y el matrimonio se convierte cada vez más en matrimonio de dinero o de compra. La dificultad cada vez mayor de mantener una familia lleva también a muchos hombres a renunciar por completo al matrimonio, y así, el dicho de que la mujer debe limitar su actividad al hogar, de que tiene que cumplir su profesión como ama de casa y madre, es cada vez más una frase huera. Por otro lado, esta situación tiene que favorecer la satisfacción extraconyugal del comercio sexual e incrementar el número de prostitutas; también aumenta el número de quienes padecen de una satisfacción antinatural del instinto sexual.

En la clase poseedora, igual que en la Antigua Grecia, la mujer se rebaja con frecuencia a un mero aparato de parir hijos legítimos, a guardiana de la casa o a enfermera del marido arruinado en el libertinaje. Para su placer y para sus necesidades amorosas el hombre mantiene hetairas –llamadas entre nosotros cortesanas o queridas–, que residen en los barrios más hermosos. Otros, cuyos medios no les permiten tener queridas, lo hacen con las rameras, por las que su corazón late más que por su esposa; con ellas se divierten, y una parte de nuestras esposas es lo bastante corrupta como para hallar correctas tales relaciones [1].

En las clases altas y medias de la sociedad, por tanto, la fuente principal de los males radica en el matrimonio por dinero y de conveniencia. Mas el matrimonio se corrompe aún más con el modo de vida de estas clases. Esto afecta también a la mujer, que con frecuencia se abandona al ocio o a ocupaciones corruptoras. A menudo, su alimento espiritual estriba únicamente en la lectura de novelas ambiguas y de obscenidades, en la asistencia a obras de teatro frívolas, en el disfrute de música excitante, en estímulos embriagadores de los nervios, en las conversaciones sobre escándalos de todo tipo. O bien el ocio y el aburrimiento las induce a buscar aventuras galantes, que el hombre busca con más frecuencia aún. Corre de un placer a otro, de un banquete a otro, y en el verano se apresura hacia los lugares de veraneo para recuperarse del ajetreo del invierno y encontrar nueva conversación. La chronique scandaleuse se nutre de este modo de vida; uno seduce y se deja seducir.

En las clases bajas el matrimonio por dinero es prácticamente desconocido. Por regla general, el obrero se casa por inclinación, pero tampoco faltan causas perturbadoras del matrimonio. La abundancia de hijos crea preocupaciones y trabajos, y con demasiada frecuencia los visita la penuria. Las enfermedades y la muerte son huéspedes frecuentes en las familias obreras. El desempleo eleva la miseria a su punto más alto. Y tantas cosas que le reducen la ganancia al obrero o durante cierto tiempo se la quitan por completo. Las crisis comerciales e industriales lo dejan sin trabajo, la introducción de nuevas máquinas o métodos de trabajo lo plantan en la calle, las guerras, los desfavorables contratos aduaneros y comerciales, la introducción de nuevos impuestos indirectos, el castigo por parte de los empresarios a causa de actuar de acuerdo con sus convicciones, etcétera, destruyen su existencia o la dañan gravemente. Unas veces ocurre una cosa, otras veces otra, con lo que permanece parado durante períodos más o menos largos, es decir, pasa hambre. La inseguridad es la marca de su existencia. Estos golpes del destino engendran el mal humor y la amargura, y tal estado de ánimo se exterioriza en primer lugar en la vida doméstica, cuando cada día y cada hora se exige lo más necesario, demandas éstas que no pueden hallar satisfacción. Saltan las riñas. La consecuencia es la ruina del matrimonio y de la familia.

O bien los dos, el hombre y la mujer, van al trabajo. Los niños se abandonan a sí solos o a la supervisión de hermanos mayores que necesitan ellos mismos ser vigilados y educados. Precipitadamente se traga la miserable comida de mediodía, suponiendo que los padres tengan, en absoluto, tiempo para correr a casa, cosa que en miles de casos no es posible debido a la gran distancia existente entre los lugares de trabajo y la vivienda y a la brevedad de las pausas; cansados y extenuados vuelven ambos a casa por la noche. En vez de un hogar acogedor y agradable, encuentran una vivienda estrecha e insalubre, carente a menudo de aire y de luz y en la que suelen faltar también las comodidades más imprescindibles. La creciente escasez de viviendas, con los terribles inconvenientes derivados de ella, es uno de los aspectos más sombríos de nuestro orden social, que conduce a numerosos males, al vicio y al crimen. Y la escasez de viviendas aumenta cada año pese a los intentos de contrarrestarla en las ciudades y en los distritos industriales. Capas cada vez más amplias se ven afectadas por ella: pequeños industriales, funcionarios, maestros, pequeños comerciantes, etcétera. La mujer que por la noche vuelve a casa cansada y rendida tiene de nuevo quehaceres a manos llenas; tiene que trabajar atropelladamente para arreglar lo más necesario en la economía. Los niños se marchan precipitadamente a la cama, la mujer se sienta y se pone a coser y a remendar hasta tarde, bien entrada la noche. Le falta la conversación y el consuelo tan necesarios para ella. El hombre suele ser ignorante; la mujer sabe aún menos, y lo poco que se tienen que decir se soluciona rápidamente. El hombre se marcha a la taberna para buscar allí las amenidades que faltan en casa; bebe, y por poco que sea, consume demasiado para su condición. En determinadas circunstancias cae en el vicio del juego, que también exige muchas víctimas en los círculos altos de la sociedad, y pierde aún más, y pierde aún más de lo que se bebe. Mientras tanto, la mujer permanece sentada en casa y gruñe; tiene que trabajar como una bestia de carga, para ella no hay ningún descanso ni recreo; el hombre utiliza lo mejor que puede la libertad que le proporciona la suerte de haber nacido hombre. Surge así la desavenencia. Pero si la mujer es menos cumplidora de sus deberes, y por la noche, después de volver a casa cansada del trabajo, se busca un reposo justificado, la economía retrocede y la miseria es doble. Pero, a pesar de todo, vivimos en «el mejor de los mundos».

domingo, 30 de septiembre de 2018

Nietzsche contra el socialismo; Franz Mehring, 1897


«Los historiadores ideológicos que adjudican a la filosofía una existencia propia e independiente o casi independiente de la estructura económica de la sociedad respectiva, se refutan con cualquier cosa, de modo tan fácil y rápido como lo ilustra el siguiente ejemplo con los tres filósofos de moda para la burguesía alemana de la segunda mitad de este siglo; esto es, con Schopenhauer, Hartmann y Nietzsche, tres sabios universales entronizados sobre todo pueblo y tiempo, si se cree a sus admiradores, filósofos que a partir de su genio creador han solucionado el misterio universal, y que han echado raíces en los diferentes períodos del desarrollo económico que su clase ha recorrido desde hace ya cincuenta años.

Respecto a Schopenhauer, Kautsky realizó hace nueve años en el Neue Zeit las correspondientes consideraciones. Desde entonces ha aparecido algo nuevo sobre Schopenhauer: sus admiradores se han esforzado mucho en limpiarle de cualquier mancha, y en cierto modo lo han logrado. En cierto sentido, aunque difícilmente en un sentido grato para ellos. Así demuestra Grisebach en su biografía de Schopenhauer, en nuestra opinión de una manera muy convincente, que Schopenhauer, en sus desavenencias con su madre y hermana, frente a conjeturas anteriores, ha sido el menos culpable en relación a su madre. Pero lo que gana en esto Schopenhauer como hombre lo pierde como filósofo. Suponiendo hasta ahora que a la familia burguesa le vendría que ni pintado el capítulo de Schopenhauer sobre las mujeres, capítulo éste con un papel fundamental a la hora de hacer famoso su nombre entre los burgueses, sólo se necesita ahora colocar dicho capítulo junto a la biografía de Grisebach para poder reconocer a primera vista que aquella mujer de todos los pueblos y épocas que Schopenhauer quiere retratar es la copia fotográfica barata de la señora consejera de la Corte Adele Schopenhauer, y que todo lo que Schopenhauer quiere modificar en la posición jurídica de la mujer está matizado con la viveza de un asesor de barrio en virtud de las quejas de carácter económico que éste creía tener contra su madre y hermana. Ciertamente tiene que haber sido típica la señora consejera de la Corte Adele Schopenhauer para determinados círculos restringidos del mundo femenino alemán, como la «viuda rica» de las comadrerías ilustradas y cortesanas del té estético que se extienden en este cambio de siglo en residencias y palacetes alemanes, y de ahí se explica que la caracterización de la mujer hecha por Schopenhauer haya entusiasmado a la burguesía alemana. Pero qué extraña jactancia querer escribir, a raíz de estas experiencias lamentables vividas en un atrasado rincón de la tierra, una filosofía sobre la mujer de todos los pueblos y épocas.

No se puede desligar a Mao ni de la teoría de los «tres mundos» ni de la práctica revisionista general de China


«En el último Pleno Ampliado del Comité Central de 1978, así como en las diversas conferencias regionales, reuniones ampliadas de cuadros, etc. el partido ha sido unánime en la denuncia y condena del llamado «pensamiento Mao Zedong», como artífice del revisionismo chino y su podrida teoría sintetizada de los «tres mundos». (…) Sin embargo no sería justo ni correcto no plantear en nuestro IIIº congreso de 1979, una vez más, esta cuestión, ya que en el IIº Congreso de 1977, si bien condenamos categóricamente la «teoría de los tres mundos», por otro lado no vimos el papel desempeñado por Mao e incluso tratamos de desligarlo de esa «teoría» y del revisionismo chino, cuando en realidad, es Mao y sus escritos teóricos los que son el origen y la base de ese revisionismo. (…) Su actitud hacia la burguesía, su teorización sobre las dos líneas en el partido, su antistalinismo, etc. confirman la posición de Mao como responsable de semejante «teoría». Además no podemos olvidar que cuando Deng Xiaoping expuso esta «teoría» ante las Naciones Unidas, el Presidente del PCCh seguía siendo Mao, y no sólo no desaprobó, sino que la corroboró. Por aquel entonces, Mao recibió a diversos periodistas extranjeros, especialmente estadounidenses, y en todas sus intervenciones expuso la esencia de esa «teoría», igual que lo hizo ante diferentes reyezuelos y sátrapas reaccionarios. Es indudable que si Mao hubiera estado en contra de esa teoría como pretenden ahora algunos, más papistas que el Papa, podía haber expuesto sus opiniones, pues nadie lo amordazaba. Por otro lado, no olvidemos que fue el mismo Mao quién recibió a Kissinger e invitó a Nixon con el que tuvo según los comunistas chinos de aquel entonces «fructíferas conversaciones» en el mismo momento en que los yanquis bombardeaban Vietnam. No olvidemos que Mao era el máximo dirigente de China cuando establecieron relaciones diplomáticas con la sanguinaria dictadura franquista; no olvidemos su actitud ante los viles asesinatos del 27 de septiembre de 1975, etc. Y todo eso no es ni más ni menos que la aplicación de la teoría de los «tres mundos». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Documentos del IIIº Congreso del PCE (m-l), 1979)

jueves, 27 de septiembre de 2018

China como un «país pacífico que no se mete en asuntos externos»; Equipo de Bitácora (M-L), 2018


«Ahora, desde la concepción leninista, China es una potencia imperialista, acomete el imperialismo contra otros países. La única característica que China no posee con respecto a la ideología del imperialismo es la agresividad militar-colonial que Lenin endilgaba a esos países. Por ello, por su no militarización y lo «amistoso» de los convenios, y la no «injerencia en las políticas internas». (Manuel Sutherland; Comentarios, 15 de febrero de 2015)

Manuel Sutherland ha reconocido abiertamente que no sabe mucho sobre China y que por ello no acostumbra a hablar, así en las entrevistas recibidas en la TV china, sus comentarios solo versaron sobre Venezuela, pero no es debido al desconocimiento que tiene sobre la política del gigante asiático, sino al miedo de contrariar al medio chino. Pero en otras ocasiones aun sabiendo que desconoce la política histórica de China, se atreve a comentar con algunas pinceladas la naturaleza del régimen chino en círculos más informales, llegando a soltar comentarios ignorantes y verdaderas barbaridades que solo las habíamos visto a reconocidos agentes del socialimperialismo chino como es el caso de José Antonio Egido.

La voracidad imperialista de los políticos chinos ha demostrado que solo los necios o los traidores conscientes pueden afirmar que China no es una superpotencia socialimperialista. Los planes para convertir a China en lo que es hoy, puede vislumbrarse en la doctrina del revisionismo chino o Pensamiento Mao Zedong que expresaban: el chovinismo, la promoción de la burguesía nacional y el desarrollo del capitalismo como algo «bueno para el pueblo» y la idea de una alianza política con la potencia imperialista de los Estados Unidos para acometer la industrialización y modernización de China. Allí encontraremos respuesta a los interrogantes de como se ha acabado así. Hagamos un breve resumen del desarrollo del maoísmo sobre todo en lo concerniente a su aspiración y problemas a formarse como potencia regional y mundial: